viernes, 20 de noviembre de 2015

LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO EN EL TEMPLO


Imagen.- La Presentación del Niño en el Templo.
Autor.- Fray Rodrigo de Holanda.
Fecha.- Hacía 1.530.
Técnica.- Relieve tallado sobre madera
Lugar donde se conserva.- Museo Nacional de Escultura de la ciudad de Valladolid.

      Lucas en su Evangelio, en el capítulo segundo afirma, que San José y la Virgen María, cumpliendo las leyes judías, a los cuarenta días del nacimiento del Niño Jesus, es llevado al Templo para ser presentado ante Dios y para la purificación de su Madre. En ese momento aparecen en el Templo dos personajes que aguardan la llegada del Hijo de Dios y que ven en el Niño de Belén al Esperado de Israel, pero, al mismo tiempo, Simeon anuncia que la redención que trae ese Niño, va a venir marcada por la división, por la no aceptación de muchos del mensaje salvador del Niño y que esto producirá un gran dolor, que se manifestará en la espada que traspasará el corazón de la Madre, 

         En la villa vallisoletana de Olmedo había un Monasterio, que pertenecía a la orden de los Jeronimos. Llamado de Nuestra Señora de la Mejorada. Para cuya claustro en el siglo XVI Fray Rodrigo de Holanda ejecutase tres retablos: El Retablo de la Pasión, el Retablo de la Resurrección y el Retablo de la Virgen o de la Infancia de Cristo. Que con la Desamortización de Mendizabal en el siglo XIX pasan a formar parte de la Colección permanente del Museo de Escúltura de Valladolid. 

             En la representación del pasaje que hoy nos ocupa en esta entrada, Fray Rodrigo de Holanda, como viene siendo habitual en su obra, recurre para su inspiración, posiblemente a una estampa proveniente de Europa central y que el autor, masgistralmente, trasalda a la madera, con gran habilidad y técnica.

        Fray Rodrigo de Holanda, olvidando las escenas que nos transimite Lucas en su Evangelio, que son usadas como inspiración para muchos artistas que se enfrentan a este tema, nos presenta el momento en el que el niño es ofrecido en el Templo. Recurriendo a la aparición de numerosos personajes secundarios que enriquecen la escena y nos permiten valorar la maestria de su autor a la hora de ejecutar la escena. Ocupa la parte central de la misma, una misa que sirve de Ara o altar de las ofrendas, donde un sacerdote, colocado a la derecha del espectador, tiene en sus brazos al Niño Jesús, se trata de un sacerdote anciano,cubierta la cabeza por una tela sacerdotal y el rostro cubierto de barba, quizá el único protagonista de la escena, del que podemos afirmar que vestiría, con seguridad, como vestían en la Jerusalén del siglo I de nuestra Era, y no como en la Valladolid del siglo XVI, que visten el resto de los personajes que integran esta obra de arte. El niño que el anciano lleva en sus brazos está compeltamente desnudo, dejando caer un brazo. Frente a ellos, una mujer, joven de rodillas, contempla la escena piadosa, probablemente es María, la Madre de Jesús, que viste como una doncella del siglo XVI, su actitud es orante, pero serena. A su lado un hombre, anciano, con un sombrero o gorro en su mano, de perfil contempla la escena, siguiendo la iconografía josefina de estos siglos, podemos identificarlo como San José, junto a la mesa, aparecen dos ancianos, el hombre señala al Niño, mientras dirige su cabeza a María, probablemente a este anciano podríamos identificarlo como el Anciano Simeón, que mientras el Sacerdote presenta al Niño en el Altar, dirige a su Madre, la profecía de la que Lucas nos informa en su Evangelio. Una mujer, con las manos unidas en actitud humilde sobre su pecho mira la niño. Tras ella, otra mujer, de la que sólo podemos ver la cabeza mira la escena, quizá una curiosa que llegara en ese mismo momento al templo y al escuchar las palabras de Simeón, asombrada, se acercará a mirar la escena, igual que el hombre, joven, que aparece tras la figura de San José. Todos ellos estan dentro de una estructura gótica, que nos recuerda un templo de este estilo en Castilla. 

martes, 17 de noviembre de 2015

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS


Imagen.- La Adoración de los Magos.
Autor.- Alberto Durero.
Fecha.- 1.504
Técnica.- Oleo sobre tabla.
Lugar donde se encuentra.- Galeria de los Ufizzi. Florencia (Italia)

     
      Mateo, en su Evangelio, es el único texto que hace referencia a la llegada de los Magos a la ciudad de Belén, poco después del nacimiento del Niño Jesús. Mateo no dice el número de Magos, ni sus nombres, ni sus razas, ni su procedencia. Tampoco nos habla de la edad que pudiera tener el Niño Jesús en el momento de la llegada de los Magos. Pero el texto de Mateo ha influeciado en gran medida en el arte, pudiendo ser uno de los temas más repetidos por los artistas de todos los tiempos.

      Durero es, sin duda, uno de los pintores más importantes del Renacimiento Aleman. Su formación artística comienza en el taller de su padre, pasando después por varios talleres y viajando a Italia, donde conoce la obra de Leonardo Da Vinci, a través de copias que pudiera contemplar, ya que no pudo conocer en persona a Da Vinci. A su vuelta a Alemancia recibirá importantes encargos.

          Uno de esos importantes encargos. Alberto Durero lo va a recibir de Federico III. es esta tabla para el altar de su capilla palatina de Wittemberg, la obra estaba completada por otras dos tablas, que desgraciadamente fueron desmontadas y repartidas por distintos museos europeos, llevándose está a la Galeria de los Ufizzi de Florencia en Italia. En esta Adoración de los Magos, Durero deja algunas señales de la influencia que acaba de recibir de Italia, que queda reflejada en los colores de la ropa de los personajes, en el paisaje donde se desarrolla la escena, la luz del cielo, que nos recuerda todo a la pintura que en esos mismo momentos se está realizando en Venecia. Durero llena de detalles su obra, dibujando primorosamente todos los elementos, que podemos comprobar en las ofrendas y vestidos de los Magos.

       Los Magos llegan a un paisaje de imponentes ruinas, que recuerdan el Renacimiento italiano. María aparece en el centro de la escena, sentada sobre una escalera, sobre su regazo el Niño Jesús, sostenido por los brazos de María, mientras el Niño se aferra al cofre, que contendría el Oro que ofrece, de rodillas, el pirmer Mago, Melchor. Contempla la escena Gaspar, que muchos autores han querido identificar como un autorretrato del propio Durero. Baltasar, que ya es representado como miembro de la raza Negra, espera su turno para ofrecer al Niño, su ofrenda. Con la representación de los tres Magos, durero simboliza las tres edades del hombre: Ancianitud: en el Rey Arrodillado, Plenitud en el Rey que es su autorretrato y juventud en el Rey Negro.  Al fondo de esta escena principal, Durero nos muestra debajo de un gran arco el cortejo de los Magos y más allá un camino que se pierde hasta una ciudad, Belén, que se transforma en una ciudad europea medieval, para atraer la escena bíblica a la fe de los creyentes de su época. Pero algo llama la atención y es la desaparición de la figura de San Jose de la escena, figura que estaría, según el relato evangélico de Mateo en la misma y que aquí no acompaña a María y al Niño. Tras la imagen de la Virgen y el Niño nos encontramos con un improvisado establo, en el que sólo hay un buey y una mula.

        Destacando los colores calidos: el azul del manto de la Virgen, el rojo del manto del rey Melchor y las calzas del rey Baltasar, el morado de este o el verde del rey Gaspar. El cuadro lo podríamos dividir en dos: en un primer plano: la intimidade de la Adoración, los personajes aparecen casi sin movimiento, como si el tiempo se hubiera detenido. Mientras que en la escena del fonto todo es movimiento, movimiento que queda reflejado en el caballo encabritado que pone de pie sus patas delateras.

        La influencia, de la que hemos hablado en esta entrada, de Leonardo Da Vinci, queda reflejada en esta obra en el esquema diagonal de la obra y en la ambietación ruinosa, incluso en la narracción pictórica de una escena como es el caballo encabritado que aparece en el fondo de la obra, y del que ya hemos hablado anteriormente. . 

miércoles, 29 de julio de 2015

ANÁSTASIS


Imagen.- Anastásis.
Lugar donde se encuentra.- San  Salvador de Cora.
Siglo.- XIV

    Comienza con esta entrada una nueva colaboración de nuestro amigo y pintro: Javier Romero Picazo, tras las manifestaciones del arte de las catacumbas los primeros retratos que se hacen del Señor son Iconos, tradicción que aún mantiene viva la Iglesia Ortodoxa y algunos autores como Javier Romero Picazo, comienza su colaboración explicandonos el presente icono.

      Tanto en Oriente como en Occidente se han desarrollado muchas maneras de representar a Cristo resucitado. En el Oriente cristiano privilegian los iconos, cargados de simbolismo para transmitir un mensaje teológico. Entre ellos destaca la representación de la “Anástasis” (palabra griega que significa “Resurrección”), también llamado “Icono del descenso de Cristo a los infiernos”. Esta palabra la decimos en el Credo y significaba en la antigüedad el lugar donde estaban los muertos, que no podían ir al Cielo antes de Jesús redimidos con su muerte y resurrección. Así que al morir Jesús fue a este sitio a anunciar a los muertos la salvación que Él había conseguido con su muerte y que por eso ya podrían pasar al Cielo. 

      En el centro del Icono vemos a Cristo revestido de luz, aunque conserva las llagas de la pasión en las manos y en los pies. A sus pies hay unas puertas rotas, son las puertas del abismo, del infierno, de la morada de los muertos, de la que nadie podía salir hasta entonces. Simbología de que Cristo no solo ha abierto las puertas del lugar de las tinieblas, sino que las ha roto para que ya nunca puedan volver a cerrarse. Su túnica es blanca representación de su Gloria, así se le representa también en el Icono de la Transfiguración, y que nos recuerda la Victoria de Cristo y también nuestro bautismo. El dorado también está presente en su túnica señalando que Él es Sacerdote, Profeta y Rey. 

      Por debajo de las puertas rotas, se encuentra un personaje encadenado, es la representación de la muerte, que ha sido vencida, cumpliéndose la palabra de Cristo “Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín (Lc. 11,21-22). También se puede contemplar que alrededor están los cerrojos, las llaves y los instrumentos de tortura, rotos e inservibles. San Pablo lo interpreta “Subió a lo alto llevando cautivos. Que se presente la palabra subió supone que había bajado a lo profundo de la tierra, San Pedro también lo explica “Cristo fue a predicar incluso a los espíritus que yacía en la prisión, a los desobedientes de otros tiempos” (1Pe 3,19-20). 

     Por eso alrededor de Jesús, se encuentran varios personajes del Antiguo Testamento que varían en cada Icono. Se pueden ver a la izquierda al Rey David (con barba y corona), al rey Salomón (sin barba pero también con corona) y a Juan Bautista (con larga barba y melena). A la derecha se distingue a Abraham (con larga barba blanca), con su hijo Isaac (Barba marrón) y a Abel (jovencito con cayado de pastor). Los dos personajes que salen de los sepulcros y a los que Jesús toma por las manos son Adán y Eva, dando simbolismo a que Cristo viene a redimir a todos, empezando por los primeros padres. Ahora no son ellos los que elevan la mano para tomar el fruto del árbol prohibido, sino que es Cristo, fruto del árbol de la vida, que los toma de la mano y se ofrece a ellos como alimento de inmortalidad. 

     Podemos comprobar como dos montes aparecen al lado, uno iluminado, es decir más blanco, significando el abismo y que La Luz ha llegado a la Oscuridad de los infiernos y que Cristo a vencido a la muerte, es la Luz de la Resurrección.

martes, 19 de mayo de 2015

EL BAUTISMO DE CRISTO


Imagen.- El Bautizo de Cristo
Autor.- Juan Navarrete El Mudo.
Fecha.- Hacía 1.567
Técnica.- Oleo sobre Tabla.
Lugar.- Museo del Prado de Madrid (España)

      Juan Navarrate es un pintor del siglo XVI español que se traslada, como otros pintores españoles, a Italia para completar sus conocimientos y aplicar a su arte aquello que ha visto en los artistas italianos del momento. Reconociendo a Italia como la "Meca" del arte europoeo del momento. Al poco de llegar a España, se encuentra con la "Gran Obra" del momento, la decoración del Monasterio del Escorial en la provincia de Madrid, un Monasterio mandado construir por el Rey Felipe II y en el que van a trabajar los mejores artistas de la época. 

      En el año 1.567 atraído por el trabajo que se ofrece en el Monasterio del Escorial, recien llegado de Italia, se presenta en el Real Sitio, Juan Navarrate, trayendo consigo El Bautismo de Cristo, una pequeña tabla que presenta a los frailes Jeronimos y al propio Felipe II, como tarjeta de presentación para trabajar en la decoración de este lugar. El Monarca español queda admirado por la obra del joven pintor riojano y le contrata. Sus primeros trabajos en el Real Sitio y para el Rey, van a ser copias de obras de Tiziano. 

     En este cuadro, podemos ver la influencia flamenca en Juan Navarrete, en el Paisaje donde plasma la escena y en los ángeles que rodean la escena central, donde Juan en río recibe las aguas de Juan. Pero tambien podemos ver al influencia del manierismo italiano, tanto en el color como en la cocepción de la escena, recordandonos a Rafael o al propio Miguel Ángel. 

     En el centro de la pintura aparece el Señor, desnudo, realizando Juan Navarrete, en él un interesante y completo estudio de la anatomía del hombre, como realiza en el torso de San Juan Bautista. Jesús se cubre con un gran paño de pureza blanco, Mientras San Juan deja ver su anatomía por la forma de la túnica que le cubre. Cubierto por un manto  rojo, que simboliza el martirio con el que va a entregar su vida el precursos. Jesus no introduce los pies en el agua, sino que pisa el agua como si de una alfombra se tratara. Juan hace de sus manos una concha sobre la que voltea el Espíritu Santo, recordando la transmisión que la Iglesia realiza del Espíritu sobre el neocatecumando en este sacramento. Una corriente de gotas de agua caen sobre la cabeza del Señor. En el cielo el Padre Dios, con la fuerza del Creador, con la que es pintado en Italia por Rafael y por el propio Miguel Angel. La escena es observada en el cielo por dos grupos de ángeles que se dispones a la derecha e izquierda del Padre Dios, mientras en la orilla del río Jordan un grupo de ángeles esperan con un manto rojo, símbolo del bautismo de Cristo, la salida de Jesús de las aguas del Jordán, para que una vez investido por este manto pueda iniciar su vida publica, su predicación.

     La tabla permanece en el Real Monasterio del Escorial desde el año 1.567, hayandose iventado en el inventario de 1.574, durante la invasión francesa de 1.808, el cuadro es trasladado a Madrid para formar parte del Museo Josefino, de donde paso a la Real Academía de San Fernando y en el año 1.827 al Museo del Prado donde permancerá hasta la actualidad, pudiendose contemplar en una de sus salas hoy. 

     

sábado, 16 de mayo de 2015

LA ASCESIÓN SEGÚN SAN MARCOS



      Después se apareció a los once estando a la mesa y les reprendió su incredulidad y dureza de corazón porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado de entre los muertos.

         Y les dijo:

          - "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizadose salvará, pero el que no crea se condenará. A los que crean les acompañaran estos prodigios: en mi nombre echaran demonios, hablaran lenguas nuevas, agarrarán las serpientes y, aunque beban veneno, no les hará daño: pondrán sus manos sobre los enfermos y los curaran".

           Jesús, el Señor, después de haber hablado con ellos, subió al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos se fueron a predicar por todas partes. El Señor cooperaba con ellos y confirmaban su doctrina con los prodigio que los acompañaba.

Marcos 16,14 - 20 


lunes, 11 de mayo de 2015

LA ASCENSIÓN DE CRISTO


Imagen.- La Ascensión de Cristo.
Autor.- Alonso Berruguete.
Fecha..- Hacía 1.530
Lugar.- Museo Nacional de Escultura de Valladolid

martes, 14 de abril de 2015

LA EXPULSIÓN DE LOS MERCADERES DELTEMPLO


Imagen.- La Expulsión de los Mercaderes en el Templo.
Autor.- Francesco Bassano
Fecha.- Datado hacía 1.585
Técnica.- Oleo sobre Lienzo.
Lugar.- Colecciones del Museo del Prado de Madrid, en la actualidad sin exponer.


      Los cuatro evangelistas relatan en sus Evangelios la escena de la Expulsión de los Mercaderes. Tan sólo hay una pequeña diferencia entre los tres sipnóticos (Mateo, Marcos y Lucas) y el Evangelio de Juan. Situando la escena los tres, el Domingo de Ramos, al poco de entrar Jesus triunfante en la ciudad de Jerusalen y Juan que situa la escena durante la primera Pascua de Jesus en Jerusalén. El Señor entra en el Templo y encuentra el lugar tomado por mercaderes, cambistas que hacen negocio con las Ofrendas y los Sacrifiicos del Templo. Enojado derriba las mesas, y expulsa a aquellos hombres diciendo: "Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en una cueva de bandidos". 

      Esta obra pertenece a la Colección Real que conserva el Museo del Prado de Madrid, se trata de un regalo del Duque de Medina de las Torres al Rey Felipe IV. Y en la actualidad, desgraciadamente se encuentra entre las obras que el Prado no expone. Hasta el siglo XIX estuvo expuesto en el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, de donde fue enviado al Museo del Prado. 

      Francesco Bassano se inspira en una obra, del mismo titulo, de su padre, Jacopo Bassano, que en la acutialidad se conserva en la National Galery de Londres. 

      El autro nos situa en el interior de un temlo renacentista, con grandes columnas, con cortinajes, techos abovedados, y una gran escalinata. El lugar esta ocupado por los mercaderes que ofrecen su mercancia a los fieles que se acercan al templo: así encontramos mesas con dinero, gente vendiendo ganado, en especial: vacas, ovejas, cabras, huevos, palomas. Todos ellos vestidos no de la época de Jesús, sino en el siglo XVII italiano, cuando el autor ejecuta su obra. 

      Jesús aparece en un plano intermedio, vestido con una túnica roja y una manto verde, en su mano un latigo expulsando a los mercaderes del Templo. quienes intentan huir por una puerta situada a la izquierda del cuadro. En el fondo, el autor nos quiere decir que el Castigo Divino siempre llega a aquellos que se han apartado de la fe, para optener de ella su propio beneficio.

domingo, 8 de marzo de 2015

LA EXPULSIÓN DE LOS MERCADERES SEGÚN SAN JUAN


     Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentadoes y, haciendo un azote de cordeles los echo a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas los esparció las monedas y les volteó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:

     - "Quitad esto de aquí: no convertiréis en un mercado la casa de mi padre".

     Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: "El celo de tu casa me devora". Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: 

     - "¿Qué sigonos nos muestras para obrar así?"

     Jesús contestó:

     - "Destruid este templo y en tres días lo levantaré". 

     Los judíos replicaron:

     - "Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?". 

     Pero él hablaba del Templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acrodaron de lo que había dicho y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús. 

Juan 2, 13 - 22

martes, 3 de marzo de 2015

LA TRANSFIGURACIÓN MEDITADA POR SAN JUAN PABLO II


       En la Transfiguración del monte Tabor el Salvador reveló a Pedro, Santiago y Juan el prodigio de gloria y de luz confirmado por la voz del Padre: "Este es mi Hijo predilecto" (Mc 9, 7). Cristo es el centro de la Transfiguración. Hacia él convergen dos testigos de la primera Alianza: Moisés, mediador de la Ley, y Elías, profeta del Dios vivo. La divinidad de Cristo, proclamada por la voz del Padre, también se manifiesta mediante los símbolos que san Marcos traza con sus rasgos pintorescos. La luz y la blancura son símbolos que representan la eternidad y la trascendencia: "Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como no los puede blanquear lavandera sobre la tierra" (Mc 9, 3). Asimismo, la nube es signo de la presencia de Dios en el camino del Éxodo de Israel y en la tienda de la Alianza (cf. Ex13, 21-22; 14, 19. 24; 40, 34. 38). en el monte, pues es explícita la presencia del Padre con su voz reveladora. La tradición cristiana vislumbra implícitamente también la presencia del Espíritu Santo, teniendo en cuenta el evento paralelo del bautismo en el Jordán, donde el Espíritu descendió sobre Cristo en forma de paloma (cf. Mc 1, 10). De hecho, el mandato del Padre: "Escuchadlo" (Mc 9, 7) presupone que Jesús está lleno de Espíritu Santo, de forma que sus palabras son "espíritu y vida" (Jn 6, 63; cf. 3, 34-35). 

        Por consiguiente, podemos subir al monte para detenernos a contemplar y sumergirnos en el misterio de luz de Dios. El Tabor representa a todos los montes que nos llevan a Dios, según una imagen muy frecuente en los místicos. Otro texto de la Iglesia de Oriente nos invita a esta ascensión hacia las alturas y hacia la luz: "Venid, pueblos, seguidme. Subamos a la montaña santa y celestial; detengámonos espiritualmente en la ciudad del Dios vivo y contemplemos en espíritu la divinidad del Padre y del Espíritu que resplandece en el Hijo unigénito" (tropario, conclusión del Canon de san Juan Damasceno). 

          En la Transfiguración no sólo contemplamos el misterio de Dios, pasando de luz a luz (cf. Sal 36, 10), sino que también se nos invita a escuchar la palabra divina que se nos dirige. Por encima de la palabra de la Ley en Moisés y de la profecía en Elías, resuena la palabra del Padre que remite a la del Hijo, como acabo de recordar. Al presentar al "Hijo predilecto", el Padre añade la invitación a escucharlo (cf. Mc 9, 7). Visión y escucha, contemplación y obediencia son, por consiguiente, los caminos que nos llevan al monte santo en el que la Trinidad se revela en la gloria del Hijo. "La Transfiguración nos concede una visión anticipada de la gloriosa venida de Cristo "el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo" (Flp 3, 21). Pero nos recuerda también que "es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios" (Hch 14, 22)" (Catecismo de la Iglesia católica, n. 556). 

         La liturgia de la Transfiguración, como sugiere la espiritualidad de la Iglesia de Oriente, presenta en los apóstoles Pedro, Santiago y Juan una "tríada" humana que contempla la Trinidad divina. Como los tres jóvenes del horno de fuego ardiente del libro de Daniel (cf. Dn 3, 51-90), la liturgia "bendice a Dios Padre creador, canta al Verbo que bajó en su ayuda y cambia el fuego en rocío, y exalta al Espíritu que da a todos la vida por los siglos" (Matutino de la fiesta de la Transfiguración). 

Juan Pablo II. Audiencia de los Miercoles. Miercoles, 26 de abril del año 2.000

lunes, 2 de marzo de 2015

LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS

 
 
Imagen.- La Transfiguración.
Autor.- Juan de Borgoña.
Fecha.- 1.509.
Técnica.- Oleo sobre tabla.
Lugar.- Retablo Mayor de la Catedral de Avila.


     La Transfiguración, como tema artístico, comenzó a tratar por los pintores y escultores, mayoritariamente, a partir del año 1.456, cuando para dar gracias a Dios por la victoria de los Cristianos a los Musulmanes en el Asedio de Belgrado, el Papa Calisto III instituye la Festividad de la Transfiguración en el calendario cristiano.

         La presente obra se encuentra en la parte central del Retablo Mayor de la Catedral de Avila. se trata, sin duda, de una de las obras más importante pictóricas de esta época de la ciudad de Avila. Comenzo a ejecutarla Berruguete en el año 1.499, a la muerte repentina de este, Santa Cruz retoma los trabajos de pintar dicho retablo, pero de nuevo la muerte de este Maestro, hace que se encargue de la ejecución y del final de las obras Juan de Borgoña.

         La escena se divide en dos subescenas, en la parte superior encontramos a Jesús junto a Moises y Elias, mientras que en la inferior, siguiendo el relato evangélico vemos a los tres apóstoles que acompañan a Jesús: Pedro, Santiago y Juan. Jesús aparece en el cetnro de la imagen superior, vestido, no como indican los textos evangélicos con una túnica blanca sino con una túnica grisaceo, los brazos abiertos, recordando a los sacerdotes, durante la Eucaristía y rodeado por un halo dorado que nos recuerda su divinidad, sobre Él, una leyenda que dice: "Este es mi hijo mi predlecto". Junto a Jesús, aparecen Moises, vestido con una túnica verde y esclavina de color rojo, con la tabla de la alianza en sus manos, y los dos cuernos, con los que tradicionalmente se la ha representado en el arte cristiano, recordemos la imagen del Moises de Miguel Angel. Y al otro lado Elias, el profeta, que aparece sin simbolos, vistiendo una saya de color verde y esclavina roja.

          En la parte inferior nos encontramos, como he dicho con anterioridad a los tres apóstoles: Pedro, pintado como un hombre adulto, calvo y con barba blanca, vestido con túnica roja, y manto verde, hablando, por la postura de sus manos con el Señor, recordemos su frase: "¡Qué bien se está aquí!". Santiago en el centro, como un peregrino, capa azul y túnica negra, intenta cubrir con sus manos sus ojos, para defenderse del resplandor del cielo y Juan, un hombre joven, sin barba, con cabello rubio, que viste un túnica amarilla, manto rojo, orando, las manos juntas sobre el pecho, y un libro: el Evangelio o el libro del Apocalipsis a sus pies. Siendo el único de los apóstoles al que se le representa con su atributo tradicional.

domingo, 1 de marzo de 2015

LA TRANSFIGURACIÓN SEGÚN SAN MARCOS

     Seis días más tarde Jesús tomo consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, sube a parte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede déjarlos ningun batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moíses, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: "Maestro, ¡que bueno es estar aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moises y otra para Elias". No sabía qué decir pues estaban asustados. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube. "Este es mi Hijo, el amado, escuchadlo". De pronto, al mirar alrededor no vieron a nadie más que a Jesús con ellos.

      Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie los que habían visto hasta que el Hijo del Hombre resucitará de entre los muertos.

Marcos 9, 2 -9

sábado, 28 de febrero de 2015

JESUS Y LA SAMARITANA

Imagen.- Jesús y la Samaritana.
Autor.- Giovanni Francesco Barbieri Il Guercino
Fecha.- 1.640 - 1641
Lugar donde se encuentra.- Museo Thyssen - Bornemisza de Madrid.

      El encuentro entre Jesús y la Mujer de Samaría aparece en el Capítulo cuatro, del versículo uno al versículo cuarenta y cinco. En él, Jesús atraviesa la región de Samaria, camino de Jerusalén, se detiene junto al Pozo del que sacó agua Jacob, los discípulos se han ido, y aparece una mujer que viene a recoger con su cántaro el agua del pozo. Se entabla una conversación entre la mujer y Jesús, en el que este abre el corazón de aquella a la Nueva Buena del Reino de Dios a traves de la simbología del Agua. Jesús pide de beber, en un primer momento a la mujer, y esta sorpendida le responde sorprendida, en la conversación Jesús descubrirá parte de la vida de la mujer, como que no esta casada, y al llegar los Apóstoles se sorprenden de ver a su Maestro hablando con una mujer. 

        El presente cuadro nos describe la escena de Juan. Los dos personajes estan pintados de medio cuerpo junot al brocal del pozo, donde la Samaritana va a recoger el agua. La escena se produce a las afueras de la ciudad, al fondo podemos admirar una torre. Es importatne los gestos en esta obra de Guercino,  la mirada de la mujer hacía Jesús, que aparece de pérfil con la mano derecha levantada, la mano de la mujer que coge la cuerda del pozo. Tambien destacan los elementos secundarios de la obra: la cuerda, las piedras del brocal del pozo, el cántaro de la mujer, los ropajes estan realizados con gran realismo.

miércoles, 25 de febrero de 2015

LAS TENTANCIONES DE CRISTO

Imagen.- Las Tentaciones de Cristo.
Autor.- Sandro Boticelli.
Fecha.- 1.481 - 1.482
Lugar.- Pared de la Capilla Sixtina. El Vaticano - Roma

    Sixto IV llama a Sandro Boticelli, junto a otros pintores florentinos para decorar las paredes de la Capilla Sixtina. En estas paredes estarían pintadas la vida de Moises y la vida de Jesús. Boticelli se va a encargar de pintar las tres tentaciones que tuvo Jesús en el desierto durante su ayuno de cuarenta días. De las tres, presento la tercera, donde Cristo derrota al demonio. 

    Según el Evangelio de San Mateo, en el capítulo 4, versículos 8 al 11: "el Diablo lo llevo a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: "Todo esto te daré, si te postras y me adoras". Entonces le dijo Jesús: "Vete, Satanás, porque esta escrito: "Al Señor tu Dios adorarás y a él solo darás culto". Entonces, lo dejó el diablo, y he aquí que s acercaron los ángeles y le servían".
     
     En esta obra el pintor florentino representa el momento en que Cristo rechaza, con todo su poder al Diablo, que muestra su verdadera apariencia, desprendiendose del hábito de eremita, con el que ha aparecido en las otras dos obras que podermos ver en la Capilla Sixtina, el Diablo se nos presenta con garras, cola y cuernos, despeñándose de un alto monte.

        Tras el Señor aparece una mesa donde tres ángeles se disponen a preparar un banquete, según muchos autores este banquete sería el banquete eucaristico.