martes, 17 de noviembre de 2015

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS


Imagen.- La Adoración de los Magos.
Autor.- Alberto Durero.
Fecha.- 1.504
Técnica.- Oleo sobre tabla.
Lugar donde se encuentra.- Galeria de los Ufizzi. Florencia (Italia)

     
      Mateo, en su Evangelio, es el único texto que hace referencia a la llegada de los Magos a la ciudad de Belén, poco después del nacimiento del Niño Jesús. Mateo no dice el número de Magos, ni sus nombres, ni sus razas, ni su procedencia. Tampoco nos habla de la edad que pudiera tener el Niño Jesús en el momento de la llegada de los Magos. Pero el texto de Mateo ha influeciado en gran medida en el arte, pudiendo ser uno de los temas más repetidos por los artistas de todos los tiempos.

      Durero es, sin duda, uno de los pintores más importantes del Renacimiento Aleman. Su formación artística comienza en el taller de su padre, pasando después por varios talleres y viajando a Italia, donde conoce la obra de Leonardo Da Vinci, a través de copias que pudiera contemplar, ya que no pudo conocer en persona a Da Vinci. A su vuelta a Alemancia recibirá importantes encargos.

          Uno de esos importantes encargos. Alberto Durero lo va a recibir de Federico III. es esta tabla para el altar de su capilla palatina de Wittemberg, la obra estaba completada por otras dos tablas, que desgraciadamente fueron desmontadas y repartidas por distintos museos europeos, llevándose está a la Galeria de los Ufizzi de Florencia en Italia. En esta Adoración de los Magos, Durero deja algunas señales de la influencia que acaba de recibir de Italia, que queda reflejada en los colores de la ropa de los personajes, en el paisaje donde se desarrolla la escena, la luz del cielo, que nos recuerda todo a la pintura que en esos mismo momentos se está realizando en Venecia. Durero llena de detalles su obra, dibujando primorosamente todos los elementos, que podemos comprobar en las ofrendas y vestidos de los Magos.

       Los Magos llegan a un paisaje de imponentes ruinas, que recuerdan el Renacimiento italiano. María aparece en el centro de la escena, sentada sobre una escalera, sobre su regazo el Niño Jesús, sostenido por los brazos de María, mientras el Niño se aferra al cofre, que contendría el Oro que ofrece, de rodillas, el pirmer Mago, Melchor. Contempla la escena Gaspar, que muchos autores han querido identificar como un autorretrato del propio Durero. Baltasar, que ya es representado como miembro de la raza Negra, espera su turno para ofrecer al Niño, su ofrenda. Con la representación de los tres Magos, durero simboliza las tres edades del hombre: Ancianitud: en el Rey Arrodillado, Plenitud en el Rey que es su autorretrato y juventud en el Rey Negro.  Al fondo de esta escena principal, Durero nos muestra debajo de un gran arco el cortejo de los Magos y más allá un camino que se pierde hasta una ciudad, Belén, que se transforma en una ciudad europea medieval, para atraer la escena bíblica a la fe de los creyentes de su época. Pero algo llama la atención y es la desaparición de la figura de San Jose de la escena, figura que estaría, según el relato evangélico de Mateo en la misma y que aquí no acompaña a María y al Niño. Tras la imagen de la Virgen y el Niño nos encontramos con un improvisado establo, en el que sólo hay un buey y una mula.

        Destacando los colores calidos: el azul del manto de la Virgen, el rojo del manto del rey Melchor y las calzas del rey Baltasar, el morado de este o el verde del rey Gaspar. El cuadro lo podríamos dividir en dos: en un primer plano: la intimidade de la Adoración, los personajes aparecen casi sin movimiento, como si el tiempo se hubiera detenido. Mientras que en la escena del fonto todo es movimiento, movimiento que queda reflejado en el caballo encabritado que pone de pie sus patas delateras.

        La influencia, de la que hemos hablado en esta entrada, de Leonardo Da Vinci, queda reflejada en esta obra en el esquema diagonal de la obra y en la ambietación ruinosa, incluso en la narracción pictórica de una escena como es el caballo encabritado que aparece en el fondo de la obra, y del que ya hemos hablado anteriormente. . 

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