lunes, 14 de marzo de 2016

LA RESURRECCIÓN DE JESUS SEGÚN GIOTTO


Imagen.. Noli me tangere
Autor.- Giotto
Fecha.- 1302 - 1304
Técnica.- Fresco
Lugar.- Capilla de los Scrovegni de la ciudad de Padua (Italia)

     De los relatos evangélicos de la Resurrección de Jesús, sin duda, uno que más ha influido en el arte ha sido, sin duda, la Aparición de Jesús a María Magdalena, en la mañana del Domingo de Pascua, que nos ha sido transmitida por San Juan, el relato nos situa la escena en las próximidades del Santo Sepulcro, donde había un jardín, en el que María llora desconsolada la desaparición del cadáver del Señor, allí, el mismo Jesús se acerca a ella, vestido como un jardinero, consuela a María y descubre ante ella su nueva figura glorificada tras la Resurrección. En ese momento María, quiere abrazarle, mostrarle su cariñoo, pero el Señor, no la deja, dice: "Noli me tangere, No me toques·. Ese es el tema de esta obra con la que Giotto quiso representar en la Capilla de los Scrovegni la Resurrección del Señor. 

      En el año 1300, en la ciudad de Padua comienza a levantarse un Palacio y una capilla privada anexa a dicho palacio, que tendría como función ser la Capilla Funerararia de la familia Scrovegni. Enrico Scrovegni es quien manda construir estas edificaciones que se levantan junto al Anfiteatro de la Ciudad, de estas sólo se conserva en la actualidad la Capilla. El lugar donde se levantaría estas edificaciones era conocido como la Arena, por lo que la Capilla, fue conocida como la Capilla de la Arena. La capilla funeraria está dedicada a Santa María de la Caridad. Enrico ordena, según algunos historiadores, esta Capilla para expiar los pecados de su familia, una rica familia paduana, que según la tradición había logrado su fortuna de forma oscura. El padre de Enrico era conocido en Padua como un usurero, de ahí vendría la fortuna familiar. Enrico en una de las paredes de la Capilla aparece ofreciendo la Basílica al Señor, en el momento del Juicio Final como expiación de sus pecados. Para decorar la Capilla, Enrico escoge a uno de los grandes pintores de su época: Giotto. a quien encarga decorar los 900 metros cuadrados de la misma con escenas de las vidas de Santa Ana, San Joaquín, la Virgen María y el Señor Jesús, que se iban a convertir en la obra maestra del italiano.

      Giotto, en esta escena, nos presenta tres escenas distintas: los guardias dormidos, guardando el Sepulcro, los ángeles sentados sobre el lugar donde estuvo reposando el Cuerpo del Señor, y la aparición que da nombre a la obra. En la obra, lejos del simbolismo, los personajes parecen tener movimiento, a pesar de estar dormidos, como el caso de los soldados. Pero donde vemos ese movimiento es en las figuras del Señor y María Magdalena. El viento mueve la bandera que el Señor porta, apartándose de María, con el gesto, con intención de caminar, mientras María postrada de rodillas intenta con sus manos alcanzar a Jesús. Al fondo aparece un monte en cuyo ladera esta el Santo Sepulcro, abierto y donde descansan los ángeles. los personajes se sobreponen a este paisaje, formando parte de él.

      El fresco, como he dicho anteriormente se podría dividir en tres escenas, donde Giotto nos muestra la maestría de su arte. En la parte inferior derecha del cuadro aparece el Santo Sepulcro, vacío, destapado y a sus píes, los soldados romanos que las autoridades religiosas hebreas pidieron que fueran puestas para evitar la Resurrección de Jesús. Los soldados aparecen dormidos, ajenos a todo lo que ha pasado, tumbado en el suelo y otros sentados, recostados en las paredes de la Sepultura, con sus manos sosteniendo su cabeza o apoyada en un escudo, como la figura del soldado que aparece más próxima a la escena de la Aparición.

      Dos ángeles descansan sobre el Sepulcro vacío y abierto. Uno de ellos señala el lugar donde el Cuerpo estuvo y ya no está, mientras el otro con una llave en la mano, símbolo de la Puerta que abre Jesús con su resurrección y que los ángeles según el relato Bíblico ha sido custodiada por él, desde el pecado de Adán, en el Paraíso, la llave de la Vida, la llave que abrió el Sepulcro para no volver a ser cerrado, mira el encuentro de Jesús con la Magdalena, esbozando una sonrisa, dotándole así de expresividad, una de las características del maestro Giotto.

      Al lado del Sepulcro aparece la escena principal de la obra: el Encuentro de Jesús con María, su aparición, la primera de la Mañana de Pascua. Es un lugar donde crecen pequeñas plantas, el Jardín del que habla el Evangelio. En el María, cubierta con un manto ocre, se postra de rodillas, mirando al Señor, intentando con sus manos tocarle o rozarle, frente a ella, el Señor, aparece de pie, vestido de blanco, símbolo de su Triunfo sobre la Muerte, y portando la bandera que nos invita a pensar en este triunfo, intenta que la Mujer no le toque.

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