miércoles, 6 de abril de 2016

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS DE JAN GOSSAERT


Imagen.- Adoración de los Magos.
Autor.- Jan Gossaert
Fecha.- 1515
Técnica.- Óleo sobre tabla
Lugar donde se conserva.- National Gallery de Londres
   
       Uno de los textos que más ha influeciado a los artistas de todas las épocas, de los relatos evangélicos de la infancia del Señor; ha sido, sin duda, la Adoración de los Magos que nos ha sido transmitida por el Evangélista Mateo. Frente a la adoración de los Pastores y su austeridad, la Adoración de los Magos se completa con objetos y ropajes llenos de riquezas que permiten al artista jugar con su imaginación. Las primeras representaciones de esta escena, la encontramos en las Catacumbas romanas, allí María aparece en un extremo de la escena, con el Niño en brazos, y los Magos en fila, llevando sus dones al Niño. Ya en el siglo V, María deja su extremo y se coloca en el centro de la escena, con el Niño en brazos y los Magos alrededor de ella, añadiendo a la escena los Camellos, con los que los Reyes Magos habrían llegado al Portal, tras un largo camino.  En la Europa del siglo XVI surge un nuevo estilo artístico en la ciudad de Amberes, que conocemos como Manierismo de Amberes, moviento que se aleja del Renacimiento Europeo o del Manierismo Italiano, dentro de este movimiento nos encontramos con Jan Gossaert.

      Jan Gossaert es un pintor flamenco, cuyos primero datos conocidos son del año 1.503, cuando aparece como Maestro del Gremio de Pintores de Amberes. Pocos datos de este autor de antes de esa fecha. Sus primeras obras están muy influenciadas por Jan Van Eyck y Hugo van der Goes. En 1.508 viaja a Italia, visitando varias ciudadades donde recibe el encargo de copiar obras clásicas, lo que va a provocar una gran influencia en su obra, influencia que se puede comprobar en las pinturas que va a realizar para el Palacio de Felipe de Borgoña, muerto su protector el Maestro Gossaert vuelve a su taller donde va a realizar pequeñas obras que componen el mundo artístico de este pintor holandes.  


        Jan Gossaert representa la Adoración de los Magos en el interior del Portal de Belén, que el autor sitiua en el interior de un edificio, probablemente un templo, en ruinas, donde el paso del tiempo queda reflejado en los desperfectos causados en su majestuosidad, desperfectos que vemos en el mal estado del suelo. Podríamos afirmar que el autor ejecuta en su obra dos escenas bien diferenciadas: el cielo y la tierra, el cielo poblado de ángeles y la tierra donde se desarrolla la Adoración de los Magos. En el centro apararece la Virgen María con el Niño, completamente desnudo, sentado sobre su regazo, Mientras Melchor, arrodillado ofrece su ofrenda al Recien nacido, Tras él Gaspar de pie, trae su ofrenda, seguido de su sequito, igual que Baltasar, negro, en el otro extremo de la escena trae en su mano la ofrenda, seguido por su sequito. En el fondo se ve un hombre vestido con una túnica roja, que podría ser San José, mientras un curioso se asoma a una ventana para contemplar la escena, y un grupo de pastores en la entrada del Portal de Belen, esperan para adorar al niño, contemplando maravillados la escena. Sobre ellos se abre una corte de ángeles, al fondo, como una pincelada el Espíritu Santo en forma de paloma y sobre la madre y el Niño, una estrella, la Estrella que ha traído a los Magos desde Oriente a Belén, y que algunos autores han querido ver como la presencia de Dios Padre. convirtiendo Jan Gossaert esta Adoración de los Magos en una Santísima Trinidad. Además el autor, en los Magos, sigue la corriente que ha querido representar en ellos las tres edades del hombre: Juventud en el Rey Negro, Plenitud o madurez en el Rey de la barba castaña, y la ancianidad en el Rey postrado ante el Niño. Pero también la corriente que quiso ver en los tres reyes las tres reazas hasta entonces conocidas en el mundo: la raza aria en el Rey postrado ante el Niño Jesús, Oriente representado en el Rey de la barba castaña y la raza negra en el Rey Baltasar. 

       Jan Gossaert se deleita en los ropajes de los Magos, frente a la sencillez con la que viste a la Virgen María, un manto grande que cae a ambos lados del cuerpo de la Virgen y una túnica, donde juega con una gama de azules. El Niño, como ya hemos dicho anteriormente aparece completamente desnudo. jugando con la copa que el Mago ofrece. El Rey con suntuosa capa de piel y brocado granate, donde el autor minuciosamente ha dibujado varios detalles, la copa, es un minucioso trabajo de orfebreria. Gaspar tras él, porta en su mano, igual que Baltasar su ofrenda, se trata de una rica pieza de oferbreria, realizada con mucho detalle, como ocurren con las coronas de los dos monarcas que nos recuerda el gótico tardío de la zona. Sus vestiduras como las del Rey que está postrado y la del séquito que acompaña a los Magos, son ricas telas, donde el autor plama con detalle los dibujos y otras características de la tela. Además de poner sobre alguno una cadena y ricos turbantes y sombreros cubren sus cabezas. Las túnicas de los ángeles, de San José y de los otros personajes, son sencillas, sin ornamentos.

       La gama cromática va desde el azul mariano, a los ocres, granates y verdes de los Magos y los ángeles que sobrevuelan la escena, destacando sin duda el rojo del hombre que aparece al fondo de la escena, más calido, que el de la capa del Rey Baltasar,  

       Recordemos el viaje del autor a Italia, y cuyo influjo vemos en algunos pasajes de esta obra: en la momumentalidad arquitectónica que sirve de escenario, que se inspira en la grandiosidad del renacimiento italiano que El ha conocido. Algunos autores han querido influencias de Leonardo da Vinci en el rostro de la Virgen María, mientras otros quieren ver un homenaje a Durero en el perro que aparece a la derecha del cuadro.